Cuando entras en El Piso te das cuenta de que es, un poco, tu piso. Hay libros que has leído, música que has escuchado y conversaciones que has tenido. Hay, además, personas que bien podrían ser tus amigos. Hablan como ellos, visten como ellos o incluso se llaman como ellos. Resulta que además empiezas a conocer sus historias y también se parecen a las tuyas. Eso es costumbrismo del siglo XXI.Eso es un retrato real de la juventud y no lo que hace la ministra. Pues bien, “El Piso” de Serge González lleva ya 5 episodios con las puertas abiertas de par en par. Y después de esta casi hora y cuarto le hemos cogido cariño a Llanetes, Laura, Coco y Javi; a Rosi, a Pilu y los del after. Y ha llegado el momento de conocerlos un poco más y quererlos un poco más.

“Coco y Rosi” se inspira en CocoRosie, el grupo favorito de Serge González. Serge siempre había querido hacer un corto en el que un chico y su vecina, una señora que ronda los 50, aprenden a llevarse bien. Así que en este nuevo episodio descubriremos un poco más de la personalidad de Rosi, la vecina a la que algunos le cogimos cariño desde su primera aparición aunque resultara odiosa. Y aunque este encuentro sea sorprendente y sirva para dar nombre al episodio, entrará en escena algo que va a romper con la tónica de la serie hasta el momento: un personaje sobre el que se empieza a dibujar una historia de tragedia. Supone la primera aproximación de Serge al drama dentro de “El Piso” y tengo que decir que está resuelto de maravilla.

Aunque no voy a desvelar qué hay detrás, me atrevo a decir que la pincelada de tragedia es tan realista como necesaria. Arroja luz sobre un personaje que parece estar anclado en un estado de alegría constante. Y todos sabemos que eso no existe. Hay mucho detrás de la existencia de Llanetes. ¿Por qué siempre está en El Piso?, ¿por qué insiste en arreglar la vida de todos los que la rodean? Queda claro al ver este giro que es algo que estaba planeado desde el principio. Es parte de la vida universitaria, del retrato realista que Serge ha conseguido trazar con esta serie. Nada crudo, nada efectista. No pretende provocar o impactar para ganar visitas, o hacer ruido. Es parte de una cotidianeidad auténtica. Tanto como la entrevista de Javi o los errores de Laura, a la que por cierto veremos hablando en valenciano. En palabras de Serge “hacer que una maña hable en valenciano tiene mucho mérito”.

No vamos a adelantar mucho más porque Serge nos mata. Para descubrir todo lo que va a pasar tendréis que verlo. Pero os dejo algunas pistas: habrá vídeos de presentación de “Fama”, porros compartidos por parejas imposibles y un cóctel explosivo para los curiosos culturales compuesto por Gloria Fuertes, Chuck Palahniuk y La Lupe. Para que os apetezca más, si cabe, adentraros en las historias de “El Piso” os dejo unas fotos:

 

A los seguidores de “El Piso”, veréis un capítulo con mejor sonido, mejor imagen y una nueva localización. A los que conocéis la filosofía de la serie en cuanto a autenticidad, trueque y bajo presupuesto, que sepáis que, aunque haya tantas mejoras, “Coco y Rosi” ha sido el episodio más barato hasta el momento, sólo 35€. Y como no soy de moralejas no digo más. Espero que os guste. Me despido con el capítulo completo:

…o la belleza de lo cotidiano en un lugar desconocido.

Antonio (awerpower) se encontró con 24 años en Giggleswick, un pueblo en la mitad de la nada de Yorkshire, entre colinas desiertas al norte de Inglaterra. Había llegado allí con una beca del gobierno para trabajar como asistente del profesor de español de un internado.

A la derecha no había nada, a la izquierda tampoco. Sólo aire puro, tan puro que respirar pasaba a formar parte de esas cosas que se sentían diferentes. Pero el aire no era lo único que no era igual. Al caer la primera noche Antonio se dio cuenta de que nunca había visto tantas estrellas en el cielo, ni siquiera en las playas de las afueras de Málaga donde la lejanía de la ciudad permitía ver más astros de los acostumbrados. “Cuando vi ese cielo saqué mi cámara compacta
-no tengo una réflex- y la apoyé en el suelo, la mantuve lo más quieta que pude durante 20 segundos”.

Ya estaba instalado en su nuevo entorno. No cobraba un sueldo por su trabajo como asistente. A cambio de las horas de clase le dieron una casa y todas las comidas del día. La casa estaba dentro del campus del internado aunque un poco retirada.


Las comidas tenía que hacerlas en el comedor de los profesores y rápidamente pasarían a formar parte de la lista de cosas diferentes. Tan diferentes que Antonio no fue capaz de adaptarse a los horarios trastocados de los británicos que cenaban a las cinco o seis de la tarde. Y como nunca se acostumbró, siempre acababa cenando solo.

Pero la hora, mal colocada para cualquier español, no era lo único que parecía extraño en cuanto a las comidas. Un día, estando su familia de visita en el pueblo, entraron en un pub a tomar algo. Fue entonces cuando Antonio se encontró con una escena que resumía y explicaba a la perfección todas las diferencias culturales que existían en el ritual de la comida. Dos parejas de avanzada edad estaban en el mismo pub, cenando a las cinco de la tarde. “El ritual era para haber hecho un vídeo”. No hablaban, erguidos en sus asientos comían y bebían como si se tratara de un trámite en el que la educación es el único requisito imprescindible. “Me daba miedo hacer la foto, la luz no era muy buena y no sabía cuánto iba a dar la minicámara, pensaba que iba a salir con muchísimo ruido”.

Estas escenas, estos momentos empujaban a Antonio a seguir descubriendo la nueva cultura que le rodeaba, salía a pasear para hacerse a ese entorno tan extraño en el que el deporte nacional es comprar. Antonio, que no cobraba nada por su trabajo, prefería sólo pasear.

Sin embargo, Giggleswick es pequeño. No hay más de 700 habitantes, la mayoría de ellos estudiantes o trabajadores del internado y el edificio más grande, que recuerda al castillo de Harry Potter, es el colegio. Así que Antonio tuvo que buscar otros lugares por los que pasear. La ciudad más cercana al pueblo es Leeds, tampoco es muy grande pero está a una libra de distancia y desde ahí se puede coger un bus a Londres.

Una vez en Leeds y tras recorrer su reducido centro urbano, Antonio decidió que era el momento de ir a Londres.

Pocas veces sale el sol por estos parajes del norte de Inglaterra. Por eso, cuando se colaba entre las nubes o cuando decidía aparecer durante más de un puñado de horas, Antonio apuntaba y sacaba la foto, como quien persigue un instante irrepetible y atesora la sensación del calor del sol en una fotografía, como si de un impresionista moderno se tratara. Un día, estando en Londres, Antonio se dio cuenta de que el sol cambiaba el comportamiento de los ingleses. Fue cuando hizo su primera composición más trabajada, con imágenes superpuestas, para captar el movimiento de la luz, la gente en la calle y Londres.

En verano, al volver a Málaga, Antonio empezó a revisar el material que tenía en flickr y que había ido recogiendo desde su primer día en Inglaterra. Después de ver unas cuantas fotos se dio cuenta de que aquello recogía la esencia de una experiencia vital compartida. Hizo un portfolio, llamó a Tecla Lumbreras, profesora de la Universidad de Málaga, y le dijo “Vamos a tomar un café”. Después de haber hecho algunas exposiciones colectivas en Málaga, Antonio recibió una inesperada oferta de Tecla: una exposición individual en la Galería Central de la Universidad de Málaga. Había que buscar un nombre, un cartel y títulos para las fotos. El nombre: Home English, “era el que tenía que ser, en cuanto lo pensé me di cuenta de que tenía todo el sentido”. El cartel:

Antonio decidió adaptar él mismo el cartel de KEEP CALM AND CARRY ON que el gobierno británico había utilizado en 1939 ante el inicio de la Segunda Guerra Mundial. “Mantén la calma y sigue adelante en este nuevo entorno tan bonito pero tan hostil” fue lo que pensó Antonio. Los títulos de las fotos supusieron el momento más difícil. “Se me da fatal lo de poner título a las cosas”. Algunos títulos salieron de canciones, como Hit me with lightning, de una canción de Ellie Goulding, la cantante que hablaba de la vida en el “countryside” y que había puesto la banda sonora a muchos días de Antonio. Otros títulos eran expresiones típicas del lenguaje cotidiano, como Every effing night. Y así fue dando nombre a todas las fotos de la exposición. Una exposición que fue todo un éxito. Las fotos de 50×70 captaron la atención de un público que llegó incluso a querer comprar las fotos que, con su aparente sencillez, encerraban todo lo que ha sentido cualquiera que haya vivido en un país diferente a aquel en el que nació. En ese proceso Antonio conoció a Quinnford&Scout, una pareja de jóvenes creativos y artistas polivalentes que documentan gráficamente cada uno de sus meses juntos. “Nuestros proyectos son diarios, los míos son diarios de viaje, los suyos son diarios de vida íntima”. Después de meses de hablar por flickr y comentar sus fotos, estos chicos irlandeses invitaron a Antonio a pasar unos días en su casa en Manchester. Ellos le dieron a Antonio el empujón que le faltaba para apostar por sus fotografías, exponerlas y mostrarlas al mundo. Además nos dejaron esta foto inédita, nunca vista hasta este momento:

Antonio vive ahora en Birmingham y entre sus proyectos futuros se cuentan un podcast periódico sobre música británica (la música es su gran pasión), seguir con sus colaboraciones en Fucking Young! y seguir haciendo fotos, aunque reconoce que ahora tiene menos dinero, la ciudad es más oscura y las fotos son más grises. A mi no me importa. Pienso seguir todos y cada uno de esos proyectos y, quién sabe, colaborar en alguno.

Felipe el Simple

 

Entramos al recinto con el recuerdo del año anterior. El de un espacio enorme, un ARCO desordenado y complicado. Nos sentíamos como si estuviéramos frente a un pozo sin fondo.

Pero seguimos adelante, habíamos ido hasta IFEMA y no estábamos muy por la labor de dar la vuelta, además yo tenía que comprar el catálogo que me habían encargado. Los primeros minutos nos sentíamos más o menos así:

O así: como uno más entre un montón de desorientados que no saben muy bien hacia dónde ir, o qué buscar.

Pero cruzamos al otro lado y tras mirar el plano y tomar una cerveza en la Sala VIP empezamos nuestro recorrido sabiendo que encontraríamos de todo: buen arte, chorradas varias y esperpentos que no había por dónde coger. Gracias a la idolatría de mi compañero de viaje por las mujeres de Valdés empezamos por Marlborough. Y digo gracias porque era, sin duda, una de las galerías con la oferta más sólida. Aunque no destacara por su provocación, ánimo rompedor u ostentación pseudovanguardista, albergaba en su stand obras de la talla de Botero o la que se convertiría en la obra más cara de la edición número 30 de la feria: la vista de Madrid por Antonio López:

¡Bien! No empezábamos con mal pie y eso nos animaba a seguir adelante. Nos sentíamos como si hubiéramos salido del bosque oscuro del recuerdo y sabíamos que este año ARCO no defraudaría.

Esta nueva sensación nos hizo salir corriendo detrás de las galerías que habíamos preseleccionado como imprescindibles para que así nos diera tiempo a dejarnos sorprender.

Pero como bien dice el refrán, no todo lo que brilla es oro. Así que “a otra cosa”.

Y al final resultó cierto que si te dejas sorprender, puedes encontrar todo un mundo, incluso, en una maleta.

O puedes sentir la necesidad de atarte las manos para no ir corriendo a abrir el sobre que, supuestamente, guarda una foto de Marx que sólo se puede ver una vez al año, el 15 de septiembre, aniversario de la declaración de bancarrota de Lehman Brothers en Nueva York.

O encontrar una obra que te hace pensar en el blog de una amiga

Y oye, te acabas dando cuenta que no todo el mundo va a comprar, ni siquiera a ver Arte. Allí cada uno va a lo suyo, muchos incluso a lucirse, seguramente porque no quedaban entradas para Cibeles.

Eso sí, acatando la norma. Que aunque se prohiba fumar en todo el recinto, comer y beber está permitido, no como en el resto de espacios de arte del mundo.

El caso, que después de tanta absorción creativa…

…uno se queda un poco perdido.

Ya no sabe si lo que ve son novedades, copias, plagios o grandes clásicos

Clásicos que hacen que tu corazón sea una caja de cerillas a punto de prender.

Pero todo lo bueno se acaba. Y yo, que tampoco esperaba lo contrario, me fui con las manos vacías, los ojos cansados y y la ilusión de haber visto a algunos de mis artistas favoritos y nuevas propuestas que sí valen la pena. Veredicto final: ARCO 2011 ha vuelto a subir el listón.

Felipe el Simple

FOTO: El País

*Obviamente no es un vídeo de anoche, pero es para que os hagáis una idea de lo que fue. Lo que se siente en vivo es imposible de expresar, pero lo intentaré:

En la calle llovía y el viento cortaba la cara. Acababa de salir del metro corriendo y mientras Aimar (esa persona maravillosa que hace posible este blog) hablaba por teléfono yo repasaba mentalmente las canciones de Hurts. Las que me gustan, las que me encantan, las que no me sé, todas. Nunca se me había hecho tan largo el trayecto desde Gran Vía hasta Sol. Estaba emocionado como un fan absoluto. Llegamos a Joy Eslava una hora y media antes del concierto (esto no es nada, cuando tenía 18 años fui al concierto de Shakira en Málaga y me planté en la puerta a las 8 de la mañana, pero esa es otra historia que no viene a cuento ahora).

Dentro una mesa minúscula ofrecía todo tipo de merchandising en blanco y negro y en negro y blanco: camisetas, mecheros, llaveros… Ya dentro de la sala el ambiente era como de discoteca un sábado por la noche. No había mucha gente aunque la mayoría estaba concentrada en el centro de la pista mirando hacia adelante esperando por aquello que tardaría una hora más en salir. Aimar y yo nos quedamos a un lado desde el que se veía casi perfecto el escenario (esto es una suerte teniendo en cuenta que rondamos -por debajo- el metro setenta). Delante de nosotros dos chicos demasiado eufóricos que me hicieron sentir un fan de pacotilla luchaban contra todo para controlas su emoción. Era inútil, los grititos y saltitos rítmicos y constantes los delataban.

La sala se empezaba a llenar y el calor se hacía cada vez menos soportable, menos mal que uno de los superfans llevaba un abanico maravilloso y lo movía con gracia y generosidad en todas las direcciones. Ahora haremos un paréntesis de media hora en el que os imaginaréis a los teloneros (o lo que os dé la gana) porque a mi no me apetece hablar sobre ellos. A mi juicio, totalmente prescindibles.

Por fin eran las 21:30. La emoción se palpaba…y el calor. Aimar y yo ya habíamos hablado de todos los temas de los que se habla antes de un concierto, habíamos incluso repetido una vieja conversación. De repente se apagaron las luces, la gente empezó a silbar y salieron los músicos mientras un técnico perdido cruzaba de un lado a otro del escenario. Como sacados de una aldea amish pero mucho más elegantes y místicos, Hurts aparecieron por un lado del escenario apenas iluminado con luces azules y frías. En el piano descansaba un ramo de rosas blancas que más tarde acabaría repartido entre el público. De pronto, como si despertaran de un largo sueño sin avisar, los músicos empezaron a tocar la melodía de “Silver Lightning” y la voz de Theo Hutchcraft llenó el recinto con una potencia que yo no puedo describir y que ni siquiera había imaginado. Mientras tanto Adam Anderson tocaba el piano sin reparar en la gente que gritaba, saltaba y cantaba la canción a coro. En un momento la sala estaba entregada al espectáculo, nos habían encendido con un interruptor desconocido que no se apagaría hasta después de acabado el concierto, éramos suyos y lo sabían. El concierto sería todo un éxito. Theo, a veces entregado a veces ausente, a veces introvetido a veces explosivo, fue dosificando su voz y las rosas a lo largo de todo el show. Llegaba a registros altísimos y susurraba, bajaba hasta una profundidad casi solemne, cerraba los ojos y se dejaba llevar por las melodías del piano, la batería y el violín. Cuando ya parecía que la conexión entre ellos y nosotros era inmejorable “Sunday” nos elevó a todos a otro nivel. Theo y Adam miraban al público con incredulidad y emoción mientras todos saltábamos y gritábamos, cantábamos y aplaudíamos sin parar. Al terminar el tema Theo repitió las palabras que ya había dicho en más de una ocasión y que parecían ser lo único que el cantante era capaz de articular cuando no estaba cantando, en sus momentos de introspección más espirituales: “Gracias Madrid. Buenas noches”.

Ya sólo quedaban dos rosas sobre el piano y sabíamos que llegaba el final. Fue entonces cuando la euforia de “Sunday” volvió a estallar, era el turno de “Stay”. Unas más y llegó el final, Theo tiró las últimas rosas, dejó el aliento en el escenario y cerró con broche de oro. “Buenas noches Madrid. Muchas gracias”. Pero el público quería más. Cinco minutos de aplausos sin parar fueron suficientes para demostrar que no nos iríamos sin el bis. Una sonrisa gigante delataba a estos chicos de Manchester que pocos meses antes habían dado otro concierto en Madrid con resultados mucho más modestos. Era su noche. Nos regalaron ese bis y una última rosa y nos dejaron con ganas de más.

Felipe el Simple

Llevo dos días esperando una llamada importante que se supone me va a abrir nuevas puertas. Sigo esperando. En los cortos momentos que me quedan entre agobio y agobio intento poner cosas en orden. El caso es que organizando el iPhoto (siempre es un caos) encontré las fotos de mi último viaje a Barcelona. Un viaje que ha ido dando más frutos de los que esperaba en un principio pero a los que todavía les falta madurar. Así que mientras me agobio un poco más y recibo noticias, os dejo con estas fotos de algunos rincones más o menos conocidos de Barcelona pero que tienen un encanto especial. Encontrar que tras un portal hay una galería de bares antiguos con estufas para el frío o entrar en el bar de una mujer que lleva toda la vida adorando a un cantante que en su vejez le confesó que era homosexual son momentos difíciles de captar en fotos, pero bueno, las comparto con vosotros. Espero que os gusten.

Este es el Restaurante La Palma, es difícil llegar pero una vez dentro te sirven las mejores croquetas del mundo.

Desde pequeño he sentido una atracción especial por las ventanas y las puertas entreabiertas o medio iluminadas, me gusta pensar en como es la vida de los que están al otro lado.

Entre prueba y prueba de luz con la cámara nueva.

Leo lleva toda la vida en su bar, el bar de La Leo. Allí las paredes están llenas de fotos de Bambino, el cantante al que ha amado desde que su marido la dejó. Un día él le confesó que era gay. En una de las fotos sale Bambino rodeado de mujeres, una de ellas tiene una calavera pegada en la cara.
-“Yo la maté en vida. Ella va caminando por la calle pero está muerta por dentro, la maté porque se lió con Bambino”.

En esta plaza escondida en la que ahora juegan los niños de un colegio todavía se ven los agujeros de los fusilamientos.

Porque no solo los niños corren el riesgo de ser excluidos por sus amigos.

Nunca he sido muy de chucherías, pero es entrar en Happy Pills y me apetece llevármelo todo solo por los botecitos.


¡Que suene ya el teléfono!

Felipe el Simple

Pero lo prometido es deuda así que lo primero es lo primero. Antes de nuestra entrevista con Serge y lo que dio de sí, aquí tenéis el adelanto en exclusiva del cuarto capítulo de la serie. El de la resaca, el del día después, el de la tensión sexual no resuelta entre Javi y Laura…

Miedo a lo que se ha encontrado el pobre Coco que no había salido de fiesta

Javi….Javi sí que había salido.

¿Y Laura? ¿Qué le pasa a Laura?

Ahora sí, a lo que íbamos. Se abre la puerta y lo primero que veo es un perro negro que me recibe emocionado y a Serge al otro lado disculpándose. Entro y me ofrece un café, mientras lo prepara empiezo a hacer fotos.

-Espero que no te importe.

-No no, tú a tu rollo.

Entonces lo veo:

Los que seguís la serie os habréis dado cuenta de que se trata del guión del primer capítulo, los que no la habéis visto, ¿a qué esperáis ahora?. Por fin nos sentamos y respiro tranquilo al ver que a Serge no le importa que no se tratara de una entrevista pregunta-respuesta. No se me dan muy bien la verdad, y creo que, igual que yo, Serge da lo mejor de sí en una conversación fluida. ¡Hasta me contó cosas que no se pueden publicar! Y no las voy a publicar, sólo os digo que este chico tiene grandes ideas que deberían salir adelante de alguna forma. Pero vamos a lo que nos ocupa. “El Piso” es una idea que Serge lleva puliendo más de tres años, desde que cayó en la cuenta de que o había series de instituto o había series de adultos, pero no existía ni una sola serie con la que se pudiera identificar el público universitario. Este publicista vio el nicho de mercado y fue a por él. Pero, ¿cómo hacer una serie sin presupuesto ni patrocinadores? Pues tirando de amigos, amigos de amigos, amigos de amigos de amigos de amigos y así sucesivamente sin que esto repercuta en la calidad del producto. Además, como ya han dejado claro en más de una ocasión, es casi mejor ir por cuenta propia. Cuando la idea se empezó a materializar, Serge tenía pocas cosas claras. En primer lugar sabía cómo era cada personaje hasta en su nervio más interno, sabía que no iba a tratar de forma explícita el tema de las drogas porque es totalmente innecesario y no es algo inherente a nuestra generación aunque algunos así lo aseguren, y que el sexo tampoco es algo que tenga que aparecer de forma explícita. Ah bueno, y que cada capítulo no podía durar más de 15 minutos. Con esto, una cámara en mano, un pequeño equipo y cuatro actores amateur, Serge rodó el primer capítulo:

Llegó el momento de rodar el segundo y la cosa había cambiado, un actor ya no sería el mismo (descubridlo vosotros) pero la calidad mejoraba a pasos agigantados, así como la interpretación de los actores y la interiorización de sus personajes. Además, el éxito de la serie iba en aumento, las visitas en Youtube subían poco a poco e incluso empezaban a surgir grupos de Facebook y los actores se sentían reconocidos por la calle. Y aunque Serge asegura que “el objetivo no es hacer dinero ni vivir de esto”, estaba claro que había que sacar dinero de algún lado para cubrir los gastos de producción. Pero es que esta serie es tan peculiar que hasta los modos de financiación son rebuscados: patrocinios que acaban no estando autorizados y desembocan en invitaciones a fiestas, tratos con diseñadores a cambio de menciones en blogs y colaboraciones del que quiera a cambio de menciones en páginas web, blogs, y demás. Por otro lado, el hecho de que “El Piso” no sea medio de vida ni de Serge ni del equipo es lo que les ha permitido meter la música que han querido, aunque no se han librado de los reclamos de algún grupo que no se sintió halagado al verse en uno de los capítulos de la serie. Por lo demás, todos han dado las gracias y han entendido el fondo de la idea: “aquí nadie busca sacar pasta”. Veamos ahora el segundo capítulo.

Cual madre orgullosa, a Serge se le iluminan los ojillos al hablar de sus actores: Sergi Pedrero (Javi), Beatriz Gracia (Laura), Aitor Goenaga (Coco) y la incombustible y maravillosa Laura Put (Llanetes), una chica de 21 años que si no ha hecho de todo no ha hecho nada. Cada uno de los personajes tiene algo de su creador, que Laura fume sin parar, que Llanetes sea de Albacete, que Coco vaya contra todos los tópicos o la carrera de Javi, por eso Serge sabe lo que quiere de cada uno de ellos en cada minuto de rodaje. Un rodaje que no ha sido fácil, y así lo demuestran las largas esperas entre un capítulo y otro. El tercero, por ejemplo, es de septiembre. Y este es uno de los temas que Serge intenta cambiar, para él lo ideal sería ir a capítulo por mes. Esperamos que así sea. Veamos el tercero, el mejor hasta ahora sin duda:

Con su interpretación en este capítulo, Rosi la vecina ha conseguido hacerse un hueco en la serie. Así que tenemos Rosi para rato. (¡Bien!) Esta es otra de las premisas de Serge, la serie parte de un guión ya escrito casi en su totalidad, pero puede cambiar en cualquier momento. Y todo lo que quieras aportar es bienvenido, TODO, otra cosa es que sea viable o acabe formando parte del producto final, pero Serge y el equipo tienen los ojos abiertos y los oidos dispuestos para aceptar cualquier idea que venga de fuera o de dentro y que pueda aportar algo a la serie. De momento, y si estuviéramos en la tele aparecería el rótulo de “EXCLUSIVA”, el cuarto capítulo ha dado para tanto que se va a dividir en dos partes, así que probablemente no tengamos que esperar mucho para ver el quinto. ¿Queréis algún chivatazo más? Aparecerán hermanas locas, madres aún peores, rollitos inesperados, relaciones que se estrechan y cameos de lo más absurdos pero que nos harán amar aún más esta idea que tiene toda la pinta de convertirse en un hito de las series nacionales en Internet. Y yo se que algún día, la otra idea de Serge se materializará y yo podré decir “Yo ya lo sabía”, pero shhhhh.

Felipe el Simple


Un año más Barcelona ha reunido durante tres días a reconocidos diseñadores, jóvenes modelos debutantes, guapos, modernos, gente cool, gente que se pasa para ser cool (pero se pasa), coolhunters, trendsetters, bloggers, publicistas, empresarios que buscan un distribuidor para su marca… y este año, allí estaba yo. Como sabéis de sobra, lo que este blog propone es una guía para ayudar a cazar tendecias culturales, filtrarlas y entenderlas. Por lo tanto, aviso a navegantes, aquí no hay gente extravagante, personas que sólo buscan llamar la atención ni nada por el estilo. Mi repaso a The Brandery es, sobre todo, visual. Pero más allá de las fotos que aquí publico, creo que puedo decir varias cosas. En primer lugar, la feria no es todo lo que puede ser, tiene potencial pero no está bien resuelta, a ratos parece un mercadillo, otra veces no sabes muy bien por dónde seguir, la iluminación (teniendo en cuenta que la gente va a hacer fotos) deja mucho que desear y el objetivo no se entiende del todo. De todas formas, y teniendo en cuenta que esta feria está en pañales, creo que dentro de unos años y con mucho trabajo, The Brandery podrá llenar el hueco que dejó el Bread&Butter y que todavía le viene un poco grande. En segundo lugar, y creo que es algo muy positivo, The Brandery parece haber entendido que la moda por si sola se queda coja y para dejarlo claro ha organizado unas conferencias interesantísimas abiertas al público de la feria. En ellas se han tratado temas como saber liderar el cambio, convertir los acuerdos en recursos o una mesa redonda con bloggers y personas del sector como Marina Jiménez (Miss Kleckley), Pamela Ip (Superdry), Estel Vilaseca (It! fashionmag) o Gabriel Aldamiz de Chicisimo, entre otros. La mesa redonda fue todo un éxito (más abajo hay fotos), el público intervino, los ponentes se extendieron y las dos horas se quedaron cortas. Balance de conferencias, bueno. Por último, y esto fue todo un acierto, diferentes participantes en The Brandery consiguieron hacer intervenir a los asistentes a través de concursos de fotos (fashionfreax), fiestas de todo tipo, stands de revistas o sorteos. Y antes de pasar a las fotos, quiero dar las gracias a Aimar Bretos por hacer posible esta experiencia y a Miss Kleckley por todo lo que aporta un café.

Inside The Brandery

Marina Jiménez (Miss Kleckley) y Pamela Ip

Gabriel Aldamiz (Chicisimo) y Marina Jiménez (Miss Kleckley)

Streetstyles

Y aunque no soy de poner fotos propias en el blog con esta he ganado el concurso de FashionFreax:

Gracias!!

Un saludo,

Felipe el Simple

 

Nuevos contenidos a partir del 29-01-11. Disculpen las molestias y gracias por entrar. Un saludo,

Felipe el Simple

Gwen Stefani baila para L’Oreal vestida de blanco y con los labios más rojos que nunca mientras Nadal posa cual estrella noventera para Armani y las chicas de moda de Hollywood se reparten las marcas It del momento…

Creo que son suficiente ejemplos, ¿no? Bueno, ahora, sin mirarlos otra vez, decidme las marcas de los anuncios que he puesto…Tenéis 10 segundos. ¿Nada? He ahí uno de los riesgos de aliarse con un famoso si eres una marca de moda. ¿Cuántas veces hemos dicho “si, el anuncio ese en el que sale Lindsay Lohan, el de la chaqueta roja, ay! no me acuerdo de la marca”? Muchas, seguro. Y es que Advertising Age ha publicado un  estudio en el que queda demostrado que si eres una marca de moda y eliges como imagen a una celebrity, corres el riesgo de que te salga el tiro por la culata. Así es, Y aunque es cierto que una cara conocida abre muchas puertas y que muchas empresas han experimentado incrementos en sus ventas de hasta un 0,25% el día en el que anunciaban la colaboración con una estrella, son muchos los riesgos que se corren y, por lo general, las mejoras no son a largo plazo. Enumeremos las posibles consecuencias, ya hemos hablado del hecho de convertir el producto o la marca en algo secundario por darle demasiado protagonismo al famoso, otro peligro es el de tener que retirar la campaña a la mitad porque nuestra querida starlet entra en rehabilitación, es pillada conduciendo bajo los efectos del alcohol o decide actuar en la innecesaria segunda parte de Chicas Malas, o como en el polémico caso de Tiger Woods, cuyos escarceos amorosas obligaron a casi todos sus patrocinadores (exceptuando a Nike) a rescindirle el contrato. Por otro lado, el dinero que cobra una estrella por un acuerdo de este tipo es cósmico y muchas veces no compensa a la marca cuyos ingresos o imagen no se ven beneficiados a gran escala. Y otra cuestión a tener en cuenta, el éxito de un artista en el cine o en las ventas de discos no garantizan su éxito como rostro embajador. Así y todo, muchas marcas han decidido seguir explotando esta forma de publicidad. No me preguntéis cuáles porque no me acuerdo de todas. Buen fin de semana.

Felipe el Simple

 

 

Después de darle vueltas durante varios días a la idea de Nómada Global de la campaña de Preventi, me di cuenta de que si me llegó tan adentro es porque me siento identificado con el concepto. Después de todo he vivido en Colombia, Ecuador (Guayaquil, Quito) y España (Málaga, Pamplona y Madrid). Y después de un tiempo moviéndote, viajando y transformando tu entorno, es inevitable darte cuenta de una cosa: has ido dejando piezas de ti en todos esos rincones y te has llevado contigo piezas de ellos que configuran quien eres hoy. El problema es desconocer aquello, porque sin unos cimientos sólidos, da igual cuántas tendencias siga o descubra, cuántos trabajos consiga, cuántos posts escriba…no voy a ser auténtico, no voy a ser original (origen), no voy a ser cool. Así que hoy he decidido publicar fotos de mi último viaje a Colombia, de esas raíces que llevo conmigo, de gente que no sabe de moda, de tendencias, de arte o cultura visual, pero que se ha aferrado a su origen y sabe perfectamente quién es, de dónde viene y a dónde va.

Me queda tanto por aprender.
Felipe el Simple

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