Llevo dos días esperando una llamada importante que se supone me va a abrir nuevas puertas. Sigo esperando. En los cortos momentos que me quedan entre agobio y agobio intento poner cosas en orden. El caso es que organizando el iPhoto (siempre es un caos) encontré las fotos de mi último viaje a Barcelona. Un viaje que ha ido dando más frutos de los que esperaba en un principio pero a los que todavía les falta madurar. Así que mientras me agobio un poco más y recibo noticias, os dejo con estas fotos de algunos rincones más o menos conocidos de Barcelona pero que tienen un encanto especial. Encontrar que tras un portal hay una galería de bares antiguos con estufas para el frío o entrar en el bar de una mujer que lleva toda la vida adorando a un cantante que en su vejez le confesó que era homosexual son momentos difíciles de captar en fotos, pero bueno, las comparto con vosotros. Espero que os gusten.

Este es el Restaurante La Palma, es difícil llegar pero una vez dentro te sirven las mejores croquetas del mundo.

Desde pequeño he sentido una atracción especial por las ventanas y las puertas entreabiertas o medio iluminadas, me gusta pensar en como es la vida de los que están al otro lado.

Entre prueba y prueba de luz con la cámara nueva.

Leo lleva toda la vida en su bar, el bar de La Leo. Allí las paredes están llenas de fotos de Bambino, el cantante al que ha amado desde que su marido la dejó. Un día él le confesó que era gay. En una de las fotos sale Bambino rodeado de mujeres, una de ellas tiene una calavera pegada en la cara.
-“Yo la maté en vida. Ella va caminando por la calle pero está muerta por dentro, la maté porque se lió con Bambino”.

En esta plaza escondida en la que ahora juegan los niños de un colegio todavía se ven los agujeros de los fusilamientos.

Porque no solo los niños corren el riesgo de ser excluidos por sus amigos.

Nunca he sido muy de chucherías, pero es entrar en Happy Pills y me apetece llevármelo todo solo por los botecitos.


¡Que suene ya el teléfono!

Felipe el Simple

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